CASANOVA, MARIA ROSA
Bajo la consigna de Alejandra Pizarnik -que para escribir es menester que el sexo, la infancia y los grandes miedos trabajen al unísono-, María Rosa Casanova nos entrega en Venusina una obra que se siente como una cirugía a corazón abierto: un acto oscuro, frío, pero de una belleza sobrecogedora. Este libro-poema no busca la nostalgia de un paraíso perdido, sino que se sumerge en el aguijón permanente de la existencia, recorriendo la complejidad del ser desde las heridas de la infancia hasta el eco del abandono.
A través de estas páginas, el cuerpo -sus huesos, sus tendones y su carne viva- se convierte en el territorio principal de la batalla poética. Casanova indaga en lo indescriptible, transformando el deseo y el rechazo en palabras que pesan como fierros. El escenario puede ser la ciudad, la música o la casa, pero la verdadera cartografía es la del encuentro carnal y la ausencia. Es el relato de una "venusina" que disecciona la escritura misma, integrando al otro como una semilla de carne viva que altera la realidad desde adentro.
Soledad Fariña