ROMÁNTICA BRUSCA
El diente adapta, crece, busca espacio y hasta se cae, según procesos que para casi todos son un misterio. No así para nuestra narradora: sabe del alinear y extraer, del calce y descalce de las piezas, y cómo en ellas la propia vida se refleja sin remedio. En los versos de esta novela -como en la poesía- cada palabra pesa lo que pesa: el dolor y la ironía de esta habla suelta, exhiben sin máscaras las victorias, derrotas y hastíos de la vida actual y cotidiana, las derivas y desvíos de un mundo en el que quien pestañea pierde. -Carlos Henrickson