PEREZ TOMAS, EUGENIA
«¿Te gusta?», dice tu mamá y deja los bolsos en el piso. No respondés. «¿Qué escuchás?», pregunta ella. Decís: «Teros». No hay nidos rodeando la casa. Es el viento que trae el «tero-tero» y amplifica el sonido en la cúpula del cerebro. Los teros hacen teatro para preservar sus huevos. Para salvar a las crías montan escenas.