HEARN, LAFCADIO
Kwaidan. Cuentos extraños de Japón fue publicado en 1904, poco antes del fallecimiento del fundamental orientalista e investigador de la cultura nipona Lafcadio Hearn, que presenta varias historias de fantasmas y seres sobrenaturales propios del folclor oral oriental, que han sido traspasados tradicionalmente de generación en generación. Posteriormente, este libro se utilizó como base para una película de terror de culto de 1964, llamada, al igual que el libro, Kwaidan de Masaki Kobayashi.
Kwaidan es una completa recopilación de cuentos fantásticos del Japón, relacionados en su mayoría con el más allá, los fantasmas, ánimas, samuráis, seres sobrenaturales, la reencarnación o el karma.
El libro cuenta con múltiples y hermosas ilustraciones japonesas originales a todo color que permiten ingresar al mundo de Kwaidan desde lo pictórico. Las ilustraciones son de Utagawa Kuniyoshi, uno de los últimos maestros japoneses de la técnica del ukiyo-e en la impresión xilográfica y pertenecía a la escuela Utagawa.
Recomendado para todas las edades, será un viaje maravilloso por el alma del folclor japonés.
El escritor Howard Phillips Lovecraft dijo sobre Hearn, a propósito de este volumen: «cristalizará con incomparable habilidad y delicadeza las espeluznantes tradiciones y las leyendas que se susurran en aquella nación tan pintoresca».
La traducción fue hecha para la editorial por Rafael Cuevas Bravo.
*Lafcadio Hearn (Santa Maura, isla de Léucade, Grecia, 27 de junio de 1850 - Tokio, 26 de septiembre de 1904) fue un periodista, traductor, orientalista y escritor británico, de madre griega y padre irlandés, que dio a conocer la cultura japonesa en Occidente. En 1890 se marchó a Japón para escribir artículos para The Harpers Magazine. Se casó con Setsuko Koizumi, perteneciente a una familia japonesa de samuráis y tuvieron cuatro hijos. Ella le contó los cuentos tradicionales de espectros y aparecidos que usó para escribir sus relatos de fantasmas orientales. Se hizo súbdito japonés en 1895 y se convirtió al budismo, adoptando el nombre de Yakumo Koizumi. Obtuvo la cátedra de literatura inglesa de la Universidad de Tokio, donde enseñó hasta 1903. Su labor resulta esencial para la comprensión del mundo y de la civilización oriental.