SEXTO EMPIRICO
Continuando con la labor emprendida con el libro Estoicismo y Epicureísmo, publicamos el libro sobre la otra de las tres grandes escuelas de pensamiento, el Escepticismo, en edición y prólogo de Gonzalo Torné
El escepticismo es una figura de demolición, un lento derrumbe de las convicciones y logros del resto de las filosofías platónicas, aristotélicas, epicúreas y estoicas, que considera dogmáticas, ya que hablan de lo que no puede resolverse y postulan como ciertas ideas que no están bien apuntaladas.
¿Y cuál es el propósito de este derribo sistemático, que recurre a las flexiones más sutiles de la lógica y de la dialéctica para desmoronar sus propios logros?
No se trata de exhibicionismo, de venganza ni de una pulsión antiintelectual, ni mucho menos, sino de un natural anhelo de paz: demostrar la ingente cantidad de cuestiones por las que se preocupan los hombres y no tienen solución, alejarles de las cuitas y confusiones por cuanto no puede resolverse, para centrarse en una vida de mesura, atendiendo a las responsabilidades públicas, cultivando la amistad, disfrutando de la familia y respetando las costumbres y los rituales de la polis.
Debemos esta batería de argumentos, que deslumbraron a Friedrich Nietzsche, a una figura algo oscura, Pirrón (360-270 a. C.), que acompañó a Alejandro Magno a la India, donde mezcló la filosofía griega con las ideas de los yoguis y los sadhus.
Pirrón estableció las primeras estrategias para desarrollar una sabia indiferencia ante todo aquello (por goloso que sea y por mucho empeño que pongan los filósofos) que escapa al conocimiento humano.
Sus ideas y las de sus discípulos fueron recopiladas siglos después (160-210), en plena era cristiana, por el médico y viajero Sexto Empírico, a quien debemos la elaboración del monumento escrito que ofrecemos ahora a nuestros lectores, donde recoge y amplía la mayor y más precisa campaña intelectual contra los excesos de las otras escuelas filosóficas.