RUBIO, ANTONIO
Un divertido catálogo de artefactos poéticos para crecer leyendo. Decía Gabriel Celaya que la poesía es un arma cargada de futuro, tan necesaria como el pan de cada día. Con esta idea cocinó Antonio Rubio estos juegos poéticos, un suculento catálogo de propuestas de poesía con las formas más variadas para alimentar a grandes y pequeños: juegos fónicos y de palabras, limericks, haikus, caligramas, trabalenguas, cuentos en verso, romancillos Un sinfín de composiciones poéticas diversas, muchas inspiradas en elementos de la naturaleza o del entorno cercano, ideales para una lectura compartida, en las que no falta la ironía, el sentido del humor o las referencias a la tradición oral. Las ilustraciones de Carmen Queralt, llenas de humor, nos presentan una serie de divertidos personajes elaborados con collage, personajes que podrían haber salido de un cuento para jugar y disfrutar con los versos del poeta. Desde los tiempos de Oulipo, a mediados del siglo XX, la experimentación lúdica con la literatura ha demostrado que los juegos con la palabra y, por extensión, la gamificación de la poesía, son un excelente acicate para cimentar la afición no solo por leer composiciones en verso, también por escribir nuestros propios poemas. Antonio Rubio, autor y maestro fundamental en el devenir de la LIJ en español (de su pluma han nacido colecciones y títulos emblemáticos), abraza el recreo emocional para compartir veintiún propuestas en las que confluyen limericks, romancillos, palíndromos, trabalenguas, haikus, construcciones con onomatopeyas, pentagramas y hasta movimientos de ajedrez. El pan de cada día, los animales del campo, manzanas, calendarios de aromas, reyes tacaños y otros personajes singulares, las estaciones del año Todo es susceptible de convertirse en adagio sentimental, en canción o retahíla. Sus ideas siempre sorprenden, incitan a descubrir, a crear Estamos seguros de que Carmen Queralt, ilustradora y diseñadora gráfica madrileña, ha tenido múltiples inspiraciones, con la simple degustación de sus palabras, para crear las escenas y protagonistas que deambulan, al son de cada trova, como un divertido collage a lo largo de todo el catálogo de juegos poéticos.