J. GAONA, CAMILO
Un hombre parte desde Chillepin, poblado cercano a Salamanca, con destino a Villa Alemana. Ha muerto su padre. A ambos los separaban esos cientos de kilómetros entre pronvincias. El hijo, constructor de caminos y edificios, maneja su auto con una idea en la cabeza: siempre pensó que sería él quien muriera primero.
Cuidado con el hacha es una novela de filo oxidado. Al cortar deja trizaduras. No existen aquí caminos fáciles. "Vivo donde la obra lo necesite", reflexiona el hombre en el auto. Pues, es apartir del desgastante trabajo en la obra que la novela va amarrando con alambres las relaciones sociales e íntimas de su encargado de faena (el protagonista). Así, leyendo de copilotos, entendemos que, al padre y al hijo los separaba una inmensidad mayor a los kilometors de la carretera.