El poeta Antonio Rubio y Manuela Rodríguez, directora editorial de Kalandraka, recopilan doce romances, relatos épicos y líricos extraídos de la tradición oral española, en un nuevo capítulo de la colección que reivindica la poesía de grandes autores de todos los tiempos, tipologías líricas concretas o géneros literarios, cuyas temáticas son retratadas bajo el prisma de un puñado de geniales artistas. Si con anterioridad hemos podido degustar las greguerías de Ramón Gómez de la Serna, a través de la mirada de Marc Taeger; la obra de Rafael Alberti, por Elena Ferrándiz, la de Miguel Hernández, según los pinceles de Pep Carrió, o fragmentos de la trayectoria de Antonio Machado, reinterpretados por Pablo Auladell; ahora es turno de disfrutar de las extraordinarias creaciones que Fernando Vicente, ilustrador y pintor de larga trayectoria que ha ganado en tres ocasiones el Award of Excellence de la Society for News Design; imagina a partir de un puñado de historias que fusionan temas heroicos con amores, venganzas, traiciones
Y que son, al mismo tiempo, reflejo de la historia de España. Todos ellos anónimos y transmitidos gracias al boca a oreja y merced a la labor incansable de intelectuales de otro tiempo, como María Goyri o Ramón Gómez Pidal; y a folcloristas de hoy, como Joaquín Díaz. También a la difusión que han realizado de ellos, a través de sus canciones, los artistas Paco Ibañez o Amancio Prada, entre otros. Vicente consigue epatar al lector con sus recreaciones, personajes y pasajes que capturan la esencia de la época (no en vano son fruto de una profunda labor de investigación sobre las condiciones sociales o las vestimentas propias de cada momento); tomando como base tres conceptos atemporales que, tal y como describe el propio autor en sus notas, mantienen su poderoso influjo, para bien y para mal, en las sociedades que componen el mundo actual: el amor, la muerte y la violencia. La disposición de los textos respeta la estructura original de los mismos, abrigados por grandes ilustraciones a página completa con la identidad visual única que caracteriza toda la trayectoria del artista madrileño. Incluye La serrana de la Vera, El prisionero, La doncella guerrera, Gerineldo, Conde Niño, Fontefrida, Delgadina, Las tres cautivas, La pérdida de Alhama, Abenámar, El enamorado y la muerte y Conde Arnaldos.